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Significado del arcano XI del Tarot: La Fuerza

Arcano 11. La Fuerza

La onceava lámina del  Tarot  simboliza la fuerza de voluntad dirigida hacia la realización de va­lores morales. La voluntad puede aguzarse en diferentes direcciones. Se concentra para obtener un equilibrio interior en el Presti­digitador; irradia, domina, se proyecta en lo astral en el Vencedor, que conduce el Ca­rro; aspira a impulsos místicos en el Eremita. En la onceava lámina se aplica a la purificación moral, base y sostén de todo fuego místico, oculto y mágico. La fuerza del Tarot es el símbolo de la pureza moral, la perfecta inocencia: innocentia inviolata. que encuentra en ese mismo estado las energías de combate.

Para resolver las ambivalencias de la Rueda de la fortuna y mostramos que pode­mos dominar toda situación, una joven rubia nos da ejemplo; tocada con una lemniscata azul y blanca bordada de amarillo que recuerda la del Prestidigitador, mantiene abierto con sus manos color carne el hocico de un león amarillo visto de perfil. Sobre su hábito azul, con red y mangas amarillas, cae un largo pliegue de capa rojo. Invierte así los colores de la justicia, su contrapartida y reúne los del  emperador y los del papa: el rojo de la acción y del poder cu­briendo la luz interior del azul. Pero la fuer­za de que se trata no tiene nada físico; la muchacha mantiene abiertas las fauces con la punta de los dedos; no evoca ni a Sansón, ni a David, ni a Hércules; ejerce un poder femenino, mucho más irresistible en su dul­zura y sutileza que toda explosión de cólera y fuerza brutal.

Matar el león no serviría de nada; hay que utilizar su fuer­za y su energía, pues el iniciado no despre­cia nada de lo inferior; considera como sa­grados hasta los instintos menos nobles, pues son el estímulo necesario de toda ac­ción… Lo vil no debe ser destruido, sino ennoblecido por transmutación, a la manera del plomo que ha de saberse elevar a la dig­nidad del oro. Este simbolismo está claro en el plano psicológico donde nuestra voluntad debe domar y utilizar las fuerzas de lo inconsciente para realizar lo mejor de nosotros mismos. «La Fuerza, o el león domado por una virgen, representa la fuerza moral, la bravura que domina la ad­versidad, la libertad de acción, la confianza en sí mismo; la suje­ción de las pasiones, el éxito. Corresponde en astrologia a la xi casa horoscópica.

La oposición entre el león, imagen de la fuerza brutal, y la virgen, imagen de la fuer­za espiritual, se transforma en una victoria del espíritu sobre la materia y significa, no una destrucción, sino una sublimación de los instintos. Y si nos acordamos de que la cifra once es capital en iniciación, a la vez porque está formada de 3 y de 8 (que corresponden aquí a la Emperatriz y a la Justicia) y porque, por reducción teosòfica suma 2, no nos asom­braremos de encontrar a la Gran Sacerdotisa (II) bajo la Fuerza. De la misma forma, sa­biendo que, para obtener el origen y la deri­vada de una lámina, hay que tomar la ter­cera antes y la tercera después, hallamos que Fuerza viene de la Justicia (lámina VIII) y con­duce a la Templanza (XIV); lo cual subraya la conexión de estas tres virtudes cardinales. Pero en el conjunto del Tarot, la Fuerza es la única lámina que no tiene complementa­rio: ningún número de otra, añadido al suyo, da 22. ¿No es esto el aviso de que, en la ba­talla interna, estamos siempre solos y que debemos redoblar la energía para poder con­tinuar nuestro camino?

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