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Significado del arcano XX del Tarot: El Juicio

 

Arcano 20. El Juicio

El Juicio, la Resurrección o el Despertar de los Muertos, el XX arcano mayor del Tarot, expresa la inspiración, el soplo redentor ; el cambio de si­tuación y apreciación, las cuestiones jurídi­cas; el retomo de las cosas, el fin de la prueba, la enmienda, el perdón, la re­dención o rectificación de un error, la reha­bilitación, la cura, la desencalladura de un problema

Entre el Sol y el  Mundo, que pa­recen ser láminas triunfantes, este arcano mayor del Tarot, el Juicio, nos recuerda las ideas demuerte. Un ángel aureolado de blanco, rodeado de un círculo de nubes azu­les de donde parten en alternancia diez rayos rojos y diez amarillos, tiene en la mano de­recha una trompeta y en la izquierda una especie de banderín desfondo blanco recu­bierto con una cruz amarilla. Su trompeta parece casi tocar la cumbre de una montaña o un túmulo, igualmente amarillo y árido.

En la parte de abajo de la lámina un per­sonaje desnudo, visto de espaldas, parece salir de una cuba verde (o un sepulcro verde, color de resurrección) ante la cual, igual­mente desnudos, color carne, con las manos juntas y vueltas hacia él, hay una mujer y un hombre de más edad. Tal vez la Madre y el Hombre Viejo en el sentido de Jung.

Trompeta del juicio final, resurrección de los cuerpos… eso parece evidente. Sin em­bargo esta interpretación puede profundizar­se. Las alas y manos del ángel son color carne, como eran las de la Templanza; ¿no quiere decir esto que está hecho de la misma materia que los hombres, que es su hermano y que cualquiera de ellos puede adquirir también las alas de la espiritualidad, con tal que sepa guardar la medida y el equilibrio en la ascensión espiritual? Sus mangas son rojas pues siempre está en acción, pero sus cabellos, que tienen el color del oro de las verdades inmutables, le confie­ren un simbolismo solar. Está encerrado en un círculo de nubes azules, color luna de las fuerzas ocultas y las verdades del alma, de donde parten los rayos rojos y amarillos del espíritu y la acción, para indicar que no hay ni verdadera acción, ni verdadera compren­sión si no proceden de las fuerzas del alma, donde se mezclan intuición y afectividad, o tal vez también para significar que la inteli­gencia humana no puede ir más allá de esas espirales y que hay siempre un círculo que no podemos rebasar.

Delante de este ángel, anunciador del juicio, que separa sin apela­ción la buena simiente de la cizaña, se pre­sentan los hombres desnudos, al salir de la tumba que era su cuerpo, habiendo deposi­tado todos los atributos del mundo para no conservar más que los cabellos azules, color del alma, que eran ya los del Ahorcado, la Templanza y la Estrella, tres lámi­nas de valor iniciático particularmente seña­lado que simbolizan muertes y renacimien­tos. Para poder renacer a la vida verdadera conviene haber oído la llamada de la trom­peta de oro por donde pasa la voz de Dios. El hijo aquí, sin haber renegado de las lec­ciones del pasado, simbolizado por sus pa­dres, ha alcanzado el más alto grado de iniciación: su cabellera, en lugar de caer so­bre sus hombros, tiene forma de corona y es el único en estar vuelto hacia el ángel.

Así, por ser la última etapa antes de la vi­sión del Mundo, el Juicio simboliza la llamada victoriosa del Espíritu, principio unificador que penetra y sublima la mate­ria.

Vease:

Tarot Teléfonico Bueno y Serio