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Significado del arcano XIX del Tarot:

Arcano 19. El Sol

Tras el mundo de la Luna, en el cual la luz no es más que un reflejo, he aquí al Sol, foco de esta luz, decimonono arcano mayor del Tarot y uno de los más enigmáti­cos. Expresa la dicha de aquel que sabe es­tar de acuerdo con la naturaleza; la unión sincera, el gozo, la familia unida ; la concordia, la claridad de juicio y de expresión, el talento literario o artístico, la felicidad conyugal, la fraternidad o el deslumbramiento, la vanidad, la afecta­ción, la fachada simuladora y los decorados prestigiosos.

. En la lámina domina el amarillo oro, color solar por excelencia, que simboliza a la vez las perfecciones intelec­tuales, la riqueza del metal y de las cose­chas, así como la gran obra alquímica. El disco solar está personificado por un rostro de frente, del que parten setenta y cinco rayos: cincuenta y nueve son simples trazos negros, ocho tienen la forma de un triángulo alargado de bordes rígidos (cuatro amarillos, dos verdes y dos rojos) y alternan con otros ocho con bordes ondulados (tres rojos, dos blancos y tres azules) subrayando así la do­ble acción calorífica y luminosa de la radia­ción solar. Puede señalarse que sólo los rayos rojos, color del espíritu todo­poderoso, participan de esta doble acción. Trece gotas con la punta hacia arriba, dis­puesta de forma simétrica (cinco azules, tres blancas, tres amarillas y dos rojas) caen del sol hacia la tierra: el sol expande con profu­sión su energía fecundante, mientras que cae y podemos recordar aquí la lluvia de oro, en que se metamorfosea Zeus para se­ducir a Dánae, en un sentido simbólico aná­logo.

Sobre el suelo sin vegetación están dos ge­melos color carne, con la cabeza desnuda, un collar alrededor del cuello y tocándose con una mano. Recuerdan a los dos perso­najes encadenados al pedestal del Diablo del arcano xv, pero mientras que éstos estaban desnudos bajo un tocado diabólico, los ge­melos solares tienen un taparrabos azul, como si, en la luz, hubiesen tomado ya con­ciencia de su diferencia. Se ha querido ver en uno al  elemento solar, positivo y macho, y en otro al  elemento lunar, negativo y femenino de la entidad humana , o los dos principios opuestos y complementarios, a la vez, de lo activo y lo pasivo.

Sea lo que fuere, en cuanto gemelos, están cargados de particular potencia y en rela­ción con el sol que distingue los seres y las cosas y los desdobla dándoles una sombra… son la propia imagen de la analogía, de la fraternidad y de la síntesis .De pie, dan la espalda a un muro, hecho de cinco hileras de piedras, amarillo como el suelo, pero cuyo reborde superior, al nivel de la cintura de los dos personajes, es rojo. Él marca el límite de su dominio: «La élite que los hijos del sol representan no puede fraternizar más que al abrigo de un recinto tapiado», dice Oswald Wirth , mientras que para el doctor Cartón «el muro de piedra figura la piedra filosofal… el hieroglifo de la verdad, de lo absoluto y de lo infi­nito» .

Ese muro, sobre el cual el reborde rojo pone la marca del espíritu, se detiene a me­dia altura de los gemelos, como si el hombre que ha sido precipitado ya desde una to­rre mucho más alta, hubiese asumido al fin, bajo la claridad solar, la medida exacta de sí mismo y de sus posibilidades. Pues el sol nos muestra al fin, después de todas las ilu­siones, la realidad, la verdad de nosotros mismos y del mundo. Después de haber re­cibido de él la iluminación tanto material como espiritual, podremos afrontar el  Juicio, veinteavo arcano mayor. El sol aguza la conciencia de los límites, es la luz del co­nocimiento y el foco de energía.

Vease:

Tarot Teléfonico Bueno y Serio