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Significado del arcano XIV del Tarot: La Templanza

Arcano 14. La Templanza

Estamos en presencia de la cuarta virtud cardinal. Existen diversas interpreta­ciones de ella. La templanza o las Dos Urnas, o el Genio solar, expresa la involu­ción ; la retribución; el freno, la parada; el arreglo oportuno o no ; la acción, el es­fuerzo, el uso de las oportunidades, la direc­ción, los procesos desfavorables, la hostilidad de las fuerzas tradicionales ; la serenidad, el carácter complaciente, la filosofía práctica, la flexibilidad que se sabe plegar a las circunstancias o la indife­rencia, la falta de personalidad, la tendencia a dejarse llevar por la corriente de las cosas y la sumisión a la moda y a los prejuicios . Corresponde en astrología a la II casa horoscópica, siendo este arcano en cierta forma el complemento de la Gran Sacerdotisa.

Pero es importante observar atentamente la lámina. Se trata de una mujer de cabellos azules, vestida con una larga falda medio azul medio roja, con un corpiño azul, de cuello y cinturón amarillos, mangas rojas y con alas color carne. Está sobre un suelo amarillo, en donde crecen plantas verdes. Tiene en la mano izquierda un pote azul: vierte su blanco líquido en el pote rojo que sostiene más abajo con su mano derecha. Uno estaría tentado de ver en ese gesto una alusión a la destilación, a la purificación, a la evolución de la materia, pues esta lámina se considera generalmente el símbolo de la alquimia. El sujeto, muerto y pútrido, como nos lo ha recordado el arcano treceavo, está sometido a la ablución; ésta lo hace pasar del negro al gris, y por fin al blanco, que indica la consecución de la pri­mera parte de la gran obra.. Es la entrada del espíritu en la materia, el sím­bolo de todas las transfusiones espirituales. El genio alado realiza y encama en el plano material las obras de la Justicia, pero no crea nada por sí mismo.

La Templanza se contenta con trasvasar, de un recipiente a otro, un líquido ondulante que permanece invariable, sin que nunca se pierda una gota. Sólo la envoltura exterior, el vaso, cambia de forma y de color. ¿No es, como la serpiente, el símbolo del dogma de la reencarnación o de la transmigración de las almas? Basta con recordar que en griego clásico el acto de ver­ter de un vaso a otro se toma como sinóni­mo de la metempsicosis».. Así, entre la Muerte (XIII) y el Diablo (XV), la Templanza alada nos recuerda la gran ley de la perpetua circulación de los fluidos de la vida en el plano cósmico, y en el plano psi­cológico la necesidad del difícil equilibrio interior que debemos mantener entre los dos polos de nuestro ser, hecho mitad de rojo y mitad de azul, de tierra y de cielo. Si el lí­quido que se vierte de una a otra vasija tiene ondulaciones que no tienen nada que ver con las leyes físicas, es porque la serpien­te es aquí, una vez más, el símbolo del paso indefinidamente recomenzado de un mundo al otro.

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