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Significado del arcano IX del Tarot: El Ermitaño

Arcano 9. El Ermitaño

El Enamorado de la sexta lámi­na, convertido en el conductor triunfal del Carro, se tropieza en primer lugar con la Justicia que le recuerda que un equilibrio riguroso es la propia ley del mundo y que no conviene para nada trastornarlo. Entonces, para resolver esta nueva ambivalencia, elige la vía que le propone el Ermitaño, noveno arcano mayor del Tarot.

Este viejo sabio, un poco encorvado, se apoya en un bas­tón que simboliza su largo peregrinaje y a la vez su arma contra la injusticia o el error que encuentra. Un largo manto azul, de do­bladillo amarillo, con capuchón rojo termi­nado en una bellota amarilla recubre su vestido rojo que tiene una gran mancha blanca. En la mano derecha, con una anilla blanca, sostiene a la altura de su rostro un farol de seis caras, de las que sólo tres son visibles: dos amarillas y una roja. Este  fa­rol, a buen seguro, hace pensar en el de Diógenes buscando en pleno mediodía a un hombre por las calles de Atenas y encon­trando sólo locos. Pero también simboliza, como la lámpara de Hermes Trismegisto, la luz velada de la sabiduría, la que el Eremita cubre con su manto azul de iniciado. La ilu­minación debe permanecer en lo interior y es inútil cegar o deslumbrar a aquel a quien no está destinada.

La vía del Sabio es la de la prudencia y el Eremita, maestro secreto, trabaja en lo invisible, para condicionar el porvenir en gestación. Apar­tado del mundo y de sus pasiones, es el filósofo hermético por excelencia y la forma ortográfica de su nombre, con una H, que aparece en el Tarot de Marsella, subraya de manera indiscutible sus vínculos simbólicos con Hermes, maestro todopoderoso de los puros iniciados.

Vease:

Tarot Teléfonico Bueno y Serio