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Significado del arcano II del Tarot: La Gran Sacerdotisa

Arcano 2. La Papisa

Segundo arcano mayor del Tarot, llamado también «la Papisa» en la versión marsellesa, es por oposición al Juglar, que estaba de pie, una mujer sen­tada, inmóvil y misteriosa. Bajo su manto azul, de cuello y broche amarillos, escon­de su largo vestido rojo sobre el que se cruzan dos cordones amarillos; símbolo de la fuerza del Espíritu que aún no quiere ma­nifestarse al exterior. Lleva la tiara pontifi­cia, de tres coronas; la última de ellas des­borda un poco el marco de la lámina . Sobre sus hom­bros cae un velo blanco y su cabeza se desta­ca sobre una tela de color carne, color que vemos también en sus manos, en la manga visible de su vestido y en el libro que sostie­ne abierto frente a ella. Este velo blanco evoca a Isis y la inscripción que según Plu­tarco estaba grabada sobre su estatua de Sais: «Yo soy todo lo que ha sido, todo lo que es y todo lo que será, y ningún mortal ha levantado jamás mi velo.»

A veces llama­da «Puerta del Santuario oculto» la Sacerdotisa tiene el Libro de los libros, el del Dies irae, donde todo está contenido y por el cual será juzgado el Mundo. Tam­bién se la compara a Juno que representa la sabiduría, la riqueza, la estabilidad, la re­serva, la inercia necesaria o perjudicial. Co­rresponde en astrología a la segunda casa horoscópica

Poco importa saber si existió o no una pa­pisa en la edad media. Lo que aquí simboli­za es la mujer, sacerdotisa o incluso diosa, que detenta, sin querer mostrarlos, todos los secretos del mundo. Todavía no es la mani­festación, la diosa madre. Tras la cortina de las apariencias, cubre la fuerza (roja) con un manto azul (como la Emperatriz, la Justicia, y el Ermitaño): ella es la que es­pera: ley moral… sacerdocio… saber opues­to al poder, contradicción in­terior de la dualidad, antítesis perpetua de la existencia y la esencia.

Vease:

Tarot Teléfonico Bueno y Serio