≡ Menu

Significado del arcano I del Tarot: El Mago

Arcano 1. El Juglar

Por una extraña pa­radoja es un histrión, un escamoteador, el creador de un mundo ilusorio por sus gestos y por su palabra quien abre el juego de los veintidós arcanos mayores del  Tarot. Su vestido, en que alternan por un igual los colores rojo y azul lleva en el talle un cíngulo amarillo, que constituye la parte intermedia; una media azul cubre la pierna izquierda, cuyo pie está calzado de rojo; la pierna derecha lleva una media roja y el pie va calzado de azul; los pies están dispuestos en escuadra. La mano, que sostiene una va­rita, y que sale de la manga azul, está levan­tada hacia el cielo, lo cual simboliza la evolución necesaria de la materia. La otra mano que sostiene un denario y sale de la manga roja, se dirige en cambio hacia abajo; es el espíritu que penetra la materia. Todas las apariencias evidencian la división de un ser, igualmente producido por dos principios opuestos, y el dominio de su dualidad por el equilibrio y la supremacía del espíritu. El sombrero de fondo amarillo y bordes ver­des ribeteados de rojo, recuerda la forma del signo algebraico del infinito: su tocado co­rona simbólicamente todo lo que el prestidi­gitador puede representar: la lemniscata de borde rojo evoca el triunfo último del espíri­tu en la Unidad.

El juglar está delante de una mesa de co­lor carne (lo cual indica su carácter humano) de la que sólo vemos tres patas que podrían estar marcadas con los signos azufre,  sal y  mercurio, pues éstos son los tres pilares del mundo objetivo. Sobre esta mesa se ponen diversos ob­jetos que corresponden a los cuatro palos de arcanos menores: dineros, copas, espadas, bastos, y señalan el lazo que une las setenta y ocho láminas del Tarot.

Abridor y animador del juego, el juglar no es por supuesto un mero ilusionista embau­cador y fullero, sino que esconde bajo sus cabellos canosos terminados en bucles de oro -como alguien que está fuera del tiem­po- la profunda sabiduría del Mago y el conocimiento de los secretos esenciales. Designa generalmente al consultante, y puede indicar la voluntad, la habilidad y la iniciativa personales como la impostura y la mentira. Hallamos aquí de nuevo la am­bivalencia, lo alto y lo bajo, presente en cada símbolo

Su lugar en el juego y su simbolismo mismo nos invitan a ir más allá de las apa­riencias: el número Uno es el de la causa primera y aunque en el plano psicológico o adivinatorio el prestidigitador designa al consultante, en el plano del espíritu mani­fiesta el misterio de la Unidad

Simbolizando a la vez los tres mundos: Dios, por el signo de lo Infinito, el hombre y la diversidad del Universo, es en todo el punto de partida con todas las riquezas am­bivalentes dadas a la criatura para que al­cance su destino.

Vease:

Tarot Teléfonico Bueno y Serio